El ozono estratosférico desempeña un papel fundamental en la protección de la vida en la Tierra al actuar como un filtro natural de la radiación ultravioleta. Aunque se asocia con el agujero de ozono en la Antártida, su comportamiento en México responde a dinámicas atmosféricas distintas que requieren observación continua para comprender su variabilidad y sus posibles implicaciones para la salud y el ambiente

Desde 1974 se ha monitoreado el comportamiento del ozono estratosférico sobre el territorio nacional, logrando identificar patrones estacionales y su relación con la radiación Ultravioleta Banda B que alcanza la superficie.

Estos temas fueron abordados durante el Seminario Institucional “Climatología de la capa de ozono estratosférico sobre la República Mexicana”, impartido por el maestro Héctor Estévez Pérez, colaborador del Servicio Solarimétrico Mexicano (SSM).

Durante su exposición, explicó que México participa en los esfuerzos internacionales para el monitoreo de la capa de ozono a través de mediciones realizadas desde superficie y mediante el análisis de información satelital, con el monitoreo de radiación UV-B y ozono estratosférico.

Una parte importante de este trabajo se desarrolla desde el SSM, referente nacional en radiometría, capacitación y diferentes servicios y productos para facilitar el aprovechamiento de la energía solar. 

Entre ellos destaca el espectrofotómetro Dobson, instalado en la UNAM desde 1974 y considerado uno de los instrumentos de referencia internacional para la medición de la columna total de ozono. Los datos generados por este equipo son enviados al Centro Mundial de Radiación Ultravioleta y Ozono, en Canadá, donde contribuyen al monitoreo global de la atmósfera.

El maestro Estévez señaló que una de las principales contribuciones de su trabajo consistió en validar las observaciones obtenidas por el satélite Aura, de la NASA, con las mediciones realizadas desde superficie mediante el instrumento Dobson. Esta comparación permitió confirmar la consistencia entre ambas fuentes de información y utilizar los datos satelitales para analizar la distribución espacial del ozono sobre México.

Los resultados muestran que la concentración de ozono estratosférico presenta un comportamiento estacional definido. Las menores concentraciones se registran durante otoño e invierno, mientras que los valores más elevados ocurren en primavera y verano. Asimismo, se observó que gran parte del centro y sur del país presenta concentraciones promedio de entre 260 y 270 unidades Dobson, mientras que los valores aumentan gradualmente hacia el norte.

El especialista explicó que este comportamiento puede estar relacionado con procesos atmosféricos de gran escala, como la circulación Brewer-Dobson, responsable del transporte del ozono desde las regiones tropicales hacia latitudes más altas.

Otro de los hallazgos presentados fue la identificación de regiones y periodos del año donde las concentraciones pueden disminuir en un intervalo de entre  245 y 255 unidades Dobson. 

El conferencista destacó que el ozono estratosférico y la radiación ultravioleta mantienen una relación inversa no lineal: cuando disminuye la cantidad de ozono, aumenta la radiación ultravioleta que alcanza la superficie terrestre. Sin embargo, aclaró que otros factores, como la nubosidad, la presencia de aerosoles, la latitud y la altitud, también influyen en la cantidad de radiación recibida por la población.

En este sentido, recordó que México posee condiciones particulares debido a su ubicación dentro de la zona intertropical y a la elevada altitud de muchas de sus ciudades, factores que favorecen niveles importantes de radiación ultravioleta y hacen necesario promover medidas de protección y prevención.

No existen condiciones para la formación de un agujero de ozono sobre la República Mexicana, ya que este fenómeno se desarrolla principalmente sobre la Antártida, donde las bajas temperaturas estratosféricas favorecen reacciones químicas que aceleran la destrucción del ozono”, comentó durante la sesión de preguntas y respuestas. 

En contraste, sobre México pueden presentarse anomalías o disminuciones temporales asociadas a la variabilidad atmosférica, pero no un agujero de ozono como el observado en las regiones polares.

Asimismo, indicó que los registros disponibles muestran que las concentraciones de ozono sobre el país se han mantenido relativamente estables desde la década de 1970 para el punto de medición. 

Finalmente, destacó la importancia de mantener y fortalecer las capacidades nacionales de observación atmosférica, así como de incorporar nuevas herramientas de análisis y aprendizaje automático que permitan avanzar hacia sistemas de monitoreo más dinámicos y predictivos.

“Un mejor monitoreo implica políticas ambientales más sólidas”, concluyó el especialista, al subrayar la responsabilidad de generar información científica confiable para comprender los fenómenos atmosféricos y contribuir a la toma de decisiones en beneficio de la sociedad.