Inspirado por Carl Sagan y el boom de los grandes divulgadores de la década de los 80, el doctor David Riveros se inclinó por el estudio de la física; pero su decisión no fue tan sencilla y el camino no fue siempre claro
El inicio del doctor David Riveros en la ciencia data de su infancia, su padre, el doctor Héctor G. Riveros Rotge, investigador del Instituto de Física, una figura muy importante en su formación era también un gran divulgador y tenía muchos instrumentos y dispositivos para hacer divulgación de la ciencia a los que llamaba sus juguetes.
El doctor Riveros Rotge les había prohibido a David y su hermana y hermano tocar “sus juguetes” sin estar el presente. Pero la curiosidad que era habitual en la familia los llevó a lograr extraerlos de la caja, jugar con ellos y regresarlos intactos. Ahora, de adulto, retoma la pasión de su padre y con esos mismos artefactos enseña radiación solar y su potencial en ferias de ciencia; sin embargo, esa no es toda su historia…
“Yo iba a ser músico primero”
“Yo iba a ser músico primero”, recuerda entre risas. Durante la infancia empezó a tocar flauta dulce y esto lo llevó después a estudiar flauta transversal en la Escuela Superior de Música a la edad de 14. Un año después Ingresó a la Escuela Nacional de Música de la UNAM y durante dos años tomó clases con Horacio Franco, uno de los máximos exponentes de la flauta dulce en México.
En aquel momento, se podría pensar que una carrera musical parecía tan posible como una científica. Estuvo apasionado desde la infancia por la música barroca y antigua, esta última considerada como culta, pero en su época era la música del pueblo, muy festiva entre juglares y trovadores.
Finalmente, no eligió la música, pero esta nunca desapareció de su vida. Continúa tocando por gusto personal y con un profundo interés por la música antigua. Para Riveros, la ciencia y la música no son mundos opuestos: ambas nacen de la curiosidad, la disciplina y el deseo de comprender aquello que nos rodea.
“La ciencia me parecía una forma más viable de ganarme la vida”, admite Aunque también consideró estudiar Biología, finalmente ingresó a la Facultad de Ciencias para cursar la licenciatura en Física, impulsado por un fuerte interés en la Astronomía. Sin embargo, a mitad de la carrera encontró el tema que marcaría su trayectoria profesional: las energías renovables.
Se tituló con la tesis Curvas de distribución de energía de un concentrador solar de 19 espejos parabólicos; no obstante, las circunstancias de la vida lo llevaron por otro camino. Debido a cuestiones personales y familiares, decidió permanecer en la Ciudad de México y cursar la maestría en Ciencia de Materiales. Para él, esta disciplina era fundamental, pues “es necesario conocer los materiales para diseñar tecnologías que permitan la producción y el aprovechamiento de las energías renovables”, señala.
Durante ese periodo enfrentó importantes retos. Sin beca y con responsabilidades económicas en casa, combinó sus estudios con la docencia, la elaboración de materiales didácticos, libros y la participación en proyectos relacionados con la enseñanza de la Física.
No fue fácil, pero fue apasionante combinar la docencia, la divulgación y la investigación”.
Trabajó en la escritura de material didáctico con personajes como Julieta Fierro, Paul Hewitt y su padre el doctor Riveros Rotge. También escribió algunos libros de física para bachillerato con la profesora Evelina Chiu quien conoció al doctor Riveros durante su bachillerato en el CCH Sur. Pasó varios años en ese frenesí, dando clases y escribiendo; sin embargo, llegó un momento en que necesitaba dar el siguiente paso. La pregunta era: ¿hacia dónde?”, recuerda el doctor Riveros.
Te montas en la ola
“Uno puede quedarse sentado y ver cómo toda la marea pasa o te decides y te montas en la ola”, con esta idea en mente, el investigador ingresó al doctorado en Energía de la Facultad de Ingeniería donde realizó el Diseño óptico del horno solar de alto flujo del CIE-UNAM; sin embargo, este diseño fue mucho más allá del simple hecho de ser doctor. El diseño del horno solar esuno de los proyectos más importantes de energía solar en México. Pero… ¿Cuál es la importancia de este horno solar?
La investigación doctoral del doctor Riveros contribuyó al desarrollo de la energía solar de concentración en México. Su principal aportación fue desarrollar un método con precisión para la distribución de la radiación solar en el foco del sistema. Trabajó con Grandes personalidades del área como son los doctores Claudio Estrada, Camilo Arancibia y Marcelino Sánchez, este último del CIEMAT España: “Actualmente, este horno, uno de los de más altos factores de concentración en el mundo, se utiliza en múltiples proyectos de desarrollo de tecnologías y se ubica en el Instituto de Energías Renovables”, comentó el investigador.
Llegada a Geofísica
En 2009, durante su estancia de posdoctorado en Hermosillo, “en el campo de pruebas helióstatos, el doctor Claudio A. Estrada Gasca, mi asesor de doctorado, me comentó de una oportunidad en el grupo de radiación solar del Instituto de Geofísica, ¿cómo ves?” Y yo dije, “Radiación solar y procesos físicos, recurso solar para su aprovechamiento, ¿no?” Claro. Me entrevisté con los miembros de lo que era entonces la sección de radiación solar. Y después de la entrevista recibí su apoyo y aquí estoy: Empecé a trabajar en el 2010”, comentó emocionado.
Con una trayectoria en energía solar, ahora tocaba reinventarse y adicionarse a los proyectos existentes además de proponer nuevas líneas, con el apoyo del doctor Mauro Valdés. Así colaboró con el ahora Servicio Solarimétrico Mexicano con una validación de los datos solarimétricos con que se contaban en México hasta ese momento. A la par se trabajó en reactivar junto con el doctor Valdés las campañas nacionales de calibración de piranómetros y pirheliómetros, sensores que miden los niveles de radiación solar.
De igual forma en ese proyecto inicial, se dio la oportunidad de valorar las estaciones y la viabilidad geográfica además de participar en la calibración de los sensores. Eso llevó de 2 a 3 años, esta experiencia permitió la validación de un modelo de irradiación solar en superficie, con cobertura en México, del Laboratorio Nacional de Energías Renovables en Colorado. Esa fue la primera validación de un modelo aplicado al caso de México a partir de datos medidos.
Actualmente, el doctor David Riveros trabaja en dos grandes líneas de investigación relacionadas con el aprovechamiento de la energía solar. La primera consiste en modelar sistemas que permiten transformar la radiación solar en energía útil, mientras que la segunda busca comprender cómo la atmósfera modifica la radiación solar a su paso hasta la superficie terrestre. Sus estudios analizan factores como la nubosidad, la turbidez atmosférica, el contenido de ozono, la altitud y las partículas suspendidas en el aire para mejorar la precisión de los modelos solares.
Uno de sus proyectos más recientes utilizó técnicas de big data y aprendizaje automático para regionalizar el territorio nacional de acuerdo con sus niveles de irradiancia solar. El objetivo es identificar los lugares estratégicos donde deben instalarse estaciones de medición, optimizando recursos y generando información confiable para el diseño de sistemas de aprovechamiento del Sol, investigaciones sobre cambio climático y estudios atmosféricos.
Para Riveros, conocer con precisión cómo se comporta la radiación solar en México es fundamental para aprovechar mejor este recurso y fortalecer el desarrollo científico y tecnológico del país.
La divulgación, otra pasión
Más allá de la investigación, el doctor Riveros ha encontrado otra pasión: la divulgación científica: “Lo que más disfruto es observar el instante en que una persona comprende algo por primera vez. Es padrísimo cuando ves que le cae el veinte”, comentó. En esta tarea lo ha acompañado con la misma entrega y pasión la maestra Adriana González Cabrera, quien recientemente fue designada jefa del Servicio Solarimétrico Mexicano. Y en esta colaboración, apoyados por jóvenes entusiastas de servicio social, han diseñado y elaborado experimentos y diversos materiales de divulgación que llevan a diversas ferias de ciencias y a talleres para maestros y profesionistas. Y es necesario mencionar el entusiasmo también de los doctores Faustino Juárrez, Giovanni Carabali y Víctor Velasco.
En retrospectiva
Hoy, décadas después de aquella caja de “juguetes” científicos y de las clases de flauta, Riveros continúa movido por la misma fuerza: la curiosidad. Al preguntarle ¿cómo ha sido vivir de la ciencia? el doctor, con un semblante pensativo y tras unos segundos de silencio afirmó: “siempre es un sueño poder decir que uno vive de lo que uno quería ser cuando era chico”, concluyó.
