En la zona de El salitre los fenómenos hidrotermales han sido frecuentes en las últimas dos décadas, representando una valiosa oportunidad para la comunidad científica, pues contribuyen a una mejor comprensión del sistema de fallas
El pasado 25 de mayo, en la comunidad de El Saltire, en el estado de Michoacán, surgieron 12 pozas de lodo sobre una zona de fallamiento activo asociada al sistema de fallas Pajacuarán-Ixtlán, que favorece la circulación de fluidos hidrotermales en esta parte del estado de Michoacán.
Ante la incertidumbre que generó el fenómeno tanto en las redes sociales como en los medios locales, la doctora Ruth Esther Villanueva Estrada, investigadora de la Unidad Michoacán del Instituto de Geofísica de la UNAM y especialista en geotermia, acudió a la comunidad en conjunto con un grupo de investigadores para medir temperatura del subsuelo, así como tomar muestras tanto de agua como de lodo e identificar el origen, con el fin de emitir recomendaciones a las autoridades municipales, estatales y de protección civil.
Después de levantar muestras tanto del lodo como de las emisiones, se encontraron trazas de 86 °C y concentraciones bajas de gases como amoniaco (NH₃), dióxido de carbono (CO₂) y sulfuro de hidrógeno (H₂S). Con base en los datos y lo que se observó en campo, la doctora concluyó que eran pozas que se caracterizan por ser depósitos superficiales de lodo generados por la alteración de las rocas debido a fluidos calientes. Su consistencia pastosa se debe a la mezcla de agua termal, material lodoso y la liberación de gases. Suele presentar burbujeo de gases, olor a azufre, temperaturas elevadas y emisión de vapor.
Una región con larga historia geotérmica
Michoacán forma parte de la Faja Volcánica Transmexicana y presenta actividad volcánica, fallas geológicas y sistemas hidrotermales activos. La interacción entre el calor interno de la Tierra y las fracturas geológicas permite la circulación de fluidos calientes en el subsuelo. Estas manifestaciones hidrotermales son fenómenos naturales producidos por la circulación de agua en el subsuelo, que se calienta al interactuar con fuentes de calor y asciende a la superficie a través de fracturas y fallas, dando origen a diversas manifestaciones superficiales.
Los primeros datos de los que se tiene registro en 1906 corresponden a Paul Waitz, documento que posteriormente fue retomado por CFE en 1950 cuando perforó pozos geotérmicos exploratorios. En la primera década de los años 2000 se presentaron explosiones hidrotermales en la zona y se reactivaron pozas. En 2016 se documentó la aparición de un volcán de lodo en la misma comunidad; sin embargo, fue hasta 2017 cuando se presentó un fracturamiento superficial.
Investigación realizada por mujeres
Uno de los aspectos a destacar es que el grupo de investigación estuvo integrado exclusivamente por mujeres, quienes, desde disciplinas como la vulcanología, la sismología, la geoquímica y la geotermia, aportaron su experiencia para comprender el fenómeno y brindar asesoría a las autoridades.
En la investigación participaron las doctoras Ruth Esther Villanueva Estrada, investigadora titular de la Unidad Michoacán del Instituto de Geofísica de la UNAM; Ana Teresa Mendoza Rosales, investigadora por México de la SECIHTI-Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; Gemma Gómez Castillo, investigadora por México de la SECIHTI-Instituto de Geofísica, Unidad Michoacán; y Erika Ilse Solano Hernández, profesora de la Escuela Nacional de Estudios Superiores Morelia.
Recomendaciones
Entre las recomendaciones emitidas por la doctora Ruth Esther Villanueva Estrada, investigadora del Instituto de Geofísica, Unidad Michoacán, destaca la importancia de difundir información precisa sobre este tipo de fenómenos en las plataformas digitales, ya que estos suelen generar incertidumbre entre la población.
La especialista señaló que las manifestaciones hidrotermales han sido frecuentes en la región durante las últimas décadas, por lo que es necesario que las y los habitantes permanezcan atentos a posibles grietas en el terreno, emisiones de vapor u olores a azufre.
Asimismo, recomendó no intervenir en estas manifestaciones, mantenerse en zonas seguras y evitar introducir objetos en las pozas o áreas afectadas.
Espacio para la investigación
Al concluir la entrevista, la doctora Ruth Villanueva destacó que este tipo de fenómenos representa una valiosa oportunidad para la comunidad científica, pues contribuyen a una mejor comprensión del sistema de fallas que existe en el estado. No obstante, enfatizó la importancia de fortalecer la comunicación con las comunidades para mantener informadas tanto a las autoridades como a la población. “Es fundamental seguir trabajando de manera conjunta”, concluyó.
Para las y los especialistas, el fenómeno representa una oportunidad única para comprender el comportamiento de los sistemas hidrotermales activos de México y mejorar la identificación de posibles zonas de riesgo para las comunidades asentadas en estas regiones.
El grupo de expertas que realizaron la visita a campo fueron las doctoras Ruth Esther Villanueva Estrada, investigadora Titular del Instituto de Geofísica Unidad Michoacán, Ana Teresa Mendoza Rosas, investigadora por México, SECIHTI-Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Gemma Gómez Castillo- Investigadora por México, SECIHTI-Instituto de Geofísica Unidad Michoacán y Erika Aline Solano Hernández- Profesora, Escuela Nacional de Estudios Superiores Morelia.
