Especialistas de México y Japón instalaron ocho sismómetros y tres medidores de presión en el fondo oceánico para contribuir al estudio de grandes terremotos, tsunamis y la reducción de sus riesgos asociados


Del 27 de abril al 1 de mayo se realizó una campaña oceanográfica frente a las costas de Oaxaca, en la que se instalaron instrumentos científicos capaces de registrar movimientos sísmicos, deformaciones tectónicas y cambios de presión en el océano.
Esta información permitirá comprender mejor los procesos tectónicos que ocurren en la zona de subducción del Pacífico mexicano, donde la placa de Cocos se introduce por debajo de la placa de Norteamérica.
El despliegue de los 11 instrumentos científicos, a profundidades incluso superiores a los cinco mil metros, fue posible gracias a la colaboración entre el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), la Universidad de Kioto (UK), la Universidad de Tohoku (UT) y la Secretaría de Marina, que facilitó el uso del buque oceanográfico “Mazunte” para realizar la operación.
La preparación y pruebas de los equipos antes de su instalación fue realizada en su totalidad por personal técnico de la UNAM y CENAPRED, destacando su alta preparación.
Uno de los principales objetivos científicos de esta campaña es estudiar los “sismos lentos”, fenómenos tectónicos que ocurren en la interfaz entre placas y que están relacionados con la generación de grandes terremotos.
El doctor Yoshihiro Ito, profesor del Instituto de Investigación para la Prevención de Desastres de la Universidad de Kioto y especialista en sismos lentos, terremotos de subducción, tsunamis y observaciones del fondo marino, destacó la relevancia de este tipo de estudios: “En el fondo marino están pasando más cosas de las que alcanzábamos a ver desde tierra. Y justamente por eso esta campaña oceanográfica de instrumentación es tan importante”, señaló durante la conferencia realizada el pasado 21 de abril en el auditorio Tlayolotl – Dr. Ismael Herrera Revilla del Instituto de Geofísica.
Por su parte, el doctor Víctor Manuel Cruz Atienza, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, resaltó la importancia del proyecto: “Los últimos cinco terremotos de magnitud superior a 7 registrados en México desde 2012 fueron precedidos por un sismo lento y, en todos los casos, existe evidencia que sustenta una relación causal entre dichos eventos. La red de sismómetros y medidores de presión instalada permitirá estudiar con mayor detalle la interacción de placas en esta región”.



La colaboración interinstitucional es crucial, tal como lo comentó el director general del CENAPRED, el ingeniero Enrique Guevara Ortiz: “Este proyecto representa el tipo de esfuerzos que necesitamos fortalecer, la ciencia de alto nivel, cooperación internacional y coordinación entre instituciones, con una clara orientación hacia la prevención. El valor de esta campaña no solamente radica en los datos científicos que se obtendrán, sino también en el desarrollo de mejores escenarios, modelos e insumos para la toma de decisiones”.
A su vez, el licenciado Masaru Kozono, director de la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional, señaló que los alcances de esta colaboración trascienden las fronteras regionales: “Celebro la investigación científica entre México y Japón, que busca generar soluciones a problemas de alcance mundial, como el calentamiento global, los riesgos biológicos, las enfermedades infecciosas y la reducción del riesgo de desastres”.
El capitán Jesús Salvador de Olaguibel Domínguez, director de Oceanografía de la Secretaría de Marina, también destacó la importancia del proyecto: “Quiero agradecer la oportunidad de brindar apoyo a este proyecto tan relevante, que contribuirá al estudio y reducción de riesgos asociados a terremotos y tsunamis. Continuaremos impulsando la coordinación y colaboración institucional”.
Los sensores permanecerán recabando información por aproximadamente un año en el fondo marino. Posteriormente, una nueva expedición permitirá recuperarlos para analizar la información registrada: “La parte que más nos entusiasma es esperar los datos. Tenemos grandes expectativas para detectar mejor la sismicidad mar adentro, entender el deslizamiento lento y la actividad de baja frecuencia cerca de la parte somera de la interfaz de placas”, concluyó el doctor Ito.
La investigación forma parte del proyecto internacional SATREPS (Science and Technology Research Partnership for Sustainable Development), desarrollado entre México, Japón y El Salvador para la reducción de riesgos de desastres asociados a grandes terremotos y tsunamis.








