Una ópera y actividades sobre campo magnético, placas tectónicas y volcanes formaron parte de la participación de nuestro Instituto en El Aleph, festival que une la ciencia y el arte para conectar con el público por medio de la curiosidad, emoción y reflexión

El pasado sábado 16 de mayo el Instituto de Geofísica participó en el El Aleph, festival ciencia y arte, con una cabina científica y una conferencia que acercaron al público a conocer las fuerzas naturales que existen en nuestro planeta.

"De brújulas, volcanes y sismos"

La brújula fue un invento para medir el campo magnético que cambió la historia de la humanidad, de manera similar a lo que representa internet en nuestra época. Por ello, mediante dispositivos sobre el campo magnético terrestre y un rompecabezas de placas tectónicas, el Museo de Geofísica compartió este conocimiento con la población.

Acompañados de su hija pequeña, Alejandra Salcedo y Octavio Sierra participaron con entusiasmo en las actividades: “No teníamos mucha idea sobre esto. Desde pequeños es importante plantearnos preguntas y tratar de responderlas, es lo que mantiene a la ciencia y al arte vivos. Fusionarlas hace que sea muy interesante para las infancias y es una muy buena estrategia para inculcar esta curiosidad, que más adelante puede rendir buenos frutos en las personas y para la humanidad”, compartieron.

Goyito, la maqueta del volcán que lanza flujos piroclásticos, fumarolas y cenizas, además de simular erupciones, también cautivó a las y los asistentes: “Uno de nuestros fines es desmitificar estos fenómenos naturales para que la gente esté informada. Cuando se presente algún sismo o erupción, queremos que sepan cómo salvaguardar su seguridad y su vida, con información real y científica”, comentó la doctora Ana María Soler, directora del Museo de Geofísica y quien estuvo a cargo de esta cabina.

El arte y la ciencia van unidos, solo basta ver los libros que existen sobre ciencia, que contienen dibujos y gráficos maravillosos. Los instrumentos científicos también son un arte por su interior”.

Dra. Ana María Soler

Conferencia "Bajo el volcán. Qué dice la ciencia dentro del Popocatépetl"

El investigador del Departamento de Vulcanología, Marco Calò, fue el encargado de encabezar esta intervención del Instituto, en la que se compartieron los procesos e investigaciones realizados en los últimos meses para comprender al volcán Popocatépetl.

Bajo la increíble ejecución de Nizar Karim Uribe Orihuela, poliédrico estudiante de licenciatura en vulcanología y tenor profesional, la conferencia se abrió con una ópera que captó de inmediato la atención del público y lo invitó a sumergirse en la experiencia.

Gracias a las diferentes técnicas con las que se monitorea al volcán Popocatépetl, se ha logrado observar cómo es su interior, escuchar su actividad e incluso vigilarlo mediante Inteligencia Artificial, herramienta que permite discriminar sismos de hasta 18 kilómetros de profundidad y clasificarlos según su movimiento.

Con toda la información que el equipo se esfuerza por recabar, han logrado generar los modelos más detallados hasta ahora sobre la estructura interna del Popocatépetl.

Llamándolos “superhéroes y superheroínas”, el doctor Calò destacó el esfuerzo que realizan estudiantes, pasantes e investigadores en cada una de las exploraciones y trabajos, principalmente de campo, donde enfrentan los peligros y las dificultades en realizar expediciones de alta montaña para recabar datos o instalar equipos que permiten obtener toda esta información.

Junto al tenor-vulcanólogo, coprotagonistas de la conferencia fueron sin duda las estudiantes de posgrado Karina Bernal Manzanilla, Karina Eloisa Rodríguez García, y la joven investigadora Leonarda Esquivel Mendiola, quienes, entre las notas cantadas por el compañero de aventuras, explicaron con claridad las distintas formas en las que se estudia a este coloso.

El doctor expresó que el aspecto más complicado para difundir la ciencia es encontrar un lenguaje que sea comprensible para la comunidad en general: “Estamos acostumbrados a hablar con terminologías muy técnicas y a veces es más difícil poder comunicar conceptos a la comunidad. Lo que más disfruto es cuando se ve que se logró sembrar un granito de lo que hacemos en el pensamiento de los demás”.

Finalmente, agradeció al Instituto por brindar las herramientas necesarias para realizar ciencia de frontera y de vanguardia, así como por impulsar su comunicación hacia la población.

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