Especialistas alertan sobre la importancia del monitoreo volcánico y la prevención comunitaria
El miércoles 13 de mayo de 2026 se llevó a cabo la proyección del documental El Chichón está vivo, dirigido por Ali Zare, una producción que reconstruye la erupción del volcán El Chichón ocurrida en 1982 en Chiapas y reflexiona sobre las consecuencias sociales, científicas y humanas que dejó uno de los desastres volcánicos más importantes en la historia reciente de México.
El documental se presenta en el marco del programa Los Miércoles Puma, organizado por la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM, a través de la Filmoteca de la UNAM, como un espacio dedicado a difundir y acercar al público las producciones universitarias.
El documental
En este largometraje de 59 minutos se realiza una exploración, a partir de material histórico tanto videográfico como fotográfico, de los días posteriores a la erupción de El Chichón. La narrativa aborda la tragedia desde el testimonio de una sobreviviente, dando paso posteriormente a las reflexiones de integrantes de la comunidad científica que actualmente estudian este volcán en el Instituto de Geofísica.
Participaron las y los investigadores Sebastián Valade, Marco Calò, Francesco Massimetti, Robin Campion, Juan Manuel Espíndola y Patricia Jácome, quienes comparten distintas perspectivas sobre la actividad volcánica, sus impactos y la importancia del monitoreo científico.
El documental fue dirigido y editado por el maestro Ali Zare, estudiante del Posgrado en Ciencias de la Tierra de la UNAM, con el apoyo en cámara de Mauricio Díaz y Cristian Arciniega personal que colabora en la Coordinación de Comunicación del Instituto de Geofísica.
Mesa de diálogo
Al concluir el documental se realizó un conversatorio con la Doctora Patricia Jacome y el doctor Juan Manuel Espíndola, especialistas en vulcanología e investigadores del volcán El Chichón, quienes analizaron tanto las lecciones históricas de la erupción como la actividad reciente del volcán.
Durante la conversación, las y los especialistas recordaron que la tragedia de 1982 dejó más de dos mil personas fallecidas, miles de desplazados y una transformación profunda en las comunidades cercanas al volcán. Además de las pérdidas humanas y materiales, señalaron que muchas familias perdieron tierras, formas de organización comunitaria e incluso parte de su identidad cultural.
Hay comunidades para las que el proceso de daño sigue abierto; sienten que no han recuperado la vida que tenían antes de la erupción”, explicó la doctora Jacome.
El conversatorio también permitió reflexionar sobre cómo la erupción de El Chichón transformó el estudio de los volcanes activos en México. El doctor Espíndola destacó que, desde entonces, el monitoreo volcánico y la tecnología sísmica han avanzado significativamente, permitiendo entender mejor los procesos internos de los volcanes y fortalecer la prevención ante posibles riesgos.
Actualmente, investigadores continúan realizando campañas de monitoreo en la zona. La doctora Jacome explicó que desde 2025 se ha detectado actividad sísmica y geoquímica inusual alrededor del volcán, incluyendo incremento en emisiones de gases y sismos percibidos por habitantes cercanos: “El volcán presenta cambios tanto físicos como químicos”, señaló.
Ante este panorama, los especialistas enfatizaron la importancia de fortalecer la investigación científica, mantener sistemas de monitoreo permanentes y continuar trabajando de manera cercana con las comunidades que viven alrededor de volcanes activos.
En ese sentido, destacaron las labores de divulgación y capacitación que actualmente realizan junto con Protección Civil y habitantes de la región, incluyendo talleres comunitarios, monitoreo participativo y materiales educativos dirigidos a niñas, niños y jóvenes.
Lo más importante es que el conocimiento regrese al territorio y a las comunidades que viven cerca de estos volcanes. Durante mucho tiempo, El Chichón no contó con la instrumentación adecuada; actualmente ya dispone de estaciones que registran su sismicidad. Sin embargo, este monitoreo debe extenderse a otros volcanes. Por ejemplo, el volcán San Martín Tuxtla tuvo una erupción en 1793, lo cual es muy reciente en términos geológicos”, explicó.
La gente necesita ver documentales, Ali Zare
Al concluir el documental, su director, Ali Zare, dirigió un mensaje a la audiencia en el que compartió su interés por la realización de documentales:
“La gente necesita ver la realidad y la vida; el documental es un reflejo de ello”, comentó. Para cerrar su participación, agradeció a la UNAM y al Instituto de Geofísica por brindar espacios para la difusión de trabajos que permiten acercar al público al estudio y comprensión de los volcanes.
La proyección de El Chichón está vivo abrió un espacio para recordar una tragedia que marcó la historia del país, pero también para reflexionar sobre la importancia de la ciencia, la memoria y la prevención en torno a los volcanes activos de México.
Con esta proyección el Instituto de Geof´sica continúa trabajando por difundir los material de divulgación que genera gracia al apoyo de la Filomeca d la UNAM en su programa de Miércoles PUMA.
